El mundo de la bioseguridad: ¿Cómo mantener un consultorio bioseguro?

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Los sinónimos, son palabras que tienen un significado similar entre sí, muchos los usan para ampliar su vocabulario y no caer en las tan conocidas “muletillas”.  Sin embargo, y a pesar de lo que muchos podrían creer, bioseguridad, esterilización, desinfección y limpieza, hacen parte de una familia de términos relacionados con la seguridad biológica, más no son sinónimos.

En un primer momento, la palabra bioseguridad, proviene de “bio” que significa vida y “seguridad” que es la situación libre de riesgo, definición etimológica que vislumbra la manera en la cual este término condensa todas las actividades que velan por el bienestar y la seguridad de los seres vivos. De manera mucho más específica cuando se habla de bioseguridad, se hace referencia al conjunto de normas, procedimientos y cuidados relacionados con el comportamiento preventivo de las personas en distintos ambientes, frente a los riesgos biológicos que se pueden presentar en el desarrollo de sus actividades. Siendo a su vez, su función principal controlar y prevenir el contagio de las enfermedades infecciosas y contagiosas, procedentes de agentes biológicos, físicos o químicos. 

Aterrizando este término, a la realidad de la industria odontológica, este es considerado como uno de los territorios que está más expuesto a una gran variedad de microorganismos como: esporas, bacterias, hongos, virus y protozoos que se pueden encontrar en la sangre y/o saliva de los pacientes. En concordancia, para lograr un ambiente bioseguro, es necesario establecer procedimientos de esterilización, desinfección y medidas de protección que propicien un ambiente ideal para la atención de los pacientes.

Todas estas consideraciones, dan lugar para entender que la bioseguridad, es un proceso constituido por una serie de fases, en donde se empieza con la limpieza de los espacios, siendo la técnica (manual y/o mecánica) mediante la cual se obtiene una reducción inicial de los microorganismos contaminantes de un área, equipo, instrumental, material u objeto, proceso que favorece la desinfección y esterilización del área de trabajo, consultorio y/o clínica.

El proceso de limpieza se puede clasificar en dos tipos:

  • Lavado manual: este es considerado como el procedimiento tradicional que se realiza gracias a la utilización de instrumentos de uso manual (cepillo, escoba, trapero, entre otros) y agua con el objetivo de eliminar los residuos más visibles.
  • Lavado ultrasónico: este es un procedimiento más complejo y específico, con el cual se busca limpiar el instrumental odontológico o de microcirugía eliminando de manera profunda la suciedad.

Después del proceso de limpieza, se realiza la desinfección, conocida como la disminución o reducción de microorganismos patógenos en un área. Siendo un proceso que se logra, gracias al uso de agentes químicos como el glutaraldehido al 2%, un compuesto ideal para desinfectar el área de trabajo odontológico. Algunos de los productos más conocidos con este compuesto y utilizados en los consultorios son Glutfar de la marca Eufar, Glutadina de la marca Holandina, Bactixide de la marca Prodont y Glutacides de la marca Proquident, todos estos productos los podrás encontrar en Dental 83.

Por otro lado, existe una clasificación para los diferentes tipos de desinfectantes, en donde encontramos:

  • Desinfectantes de alto nivel: estos son los que se encargan de destruir microorganismos, hongos y esporas. Su uso se puede llevar a cabo a través de procesos manuales (inmersión) o automáticos (equipo electrónico).
  • Desinfectantes de nivel intermedio: son empleados para terminar con las bacterias, hongos y virus, pero no eliminan esporas, a diferencia del desinfectante anterior, estos se aplican de manera manual.
  • Desinfectantes de bajo nivel: estos ayudan a reducir el número de bacterias, algunos hongos y virus de las superficies, su aplicación se lleva a cabo de manera manual.

Para finalizar el proceso de bioseguridad, se lleva a cabo la esterilización, siendo el paso en el cual se elimina de manera total todos los microorganismos, incluyendo las esporas contenidas en una superficie o instrumental, un paso con el cual se logra que el material sea catalogado como estéril y listo para un próximo uso.

Dentro de los procesos de esterilización, se clasifican tres técnicas:

  1. Esterilización por calor en seco: este tipo de esterilización se consigue por las altas temperaturas del aire (consiste en el aprovechamiento del calor que produce una resistencia eléctrica dentro de un recipiente herméticamente cerrado o cuba, entrepaños para colocar el instrumental, un termostato y un regulador automático de temperatura). El tiempo promedio de esterilización es de 1 hora a 170°C o de 2 horas a 160°C debido a que las bacterias son más resistentes al calor seco que al calor húmedo.
  2. Esterilización por calor húmedo (autoclave): se reconoce como el método más eficaz al momento de realizar una esterilización, en donde esta se logra por el vapor de agua sobrecalentado y mantenido a presión originado por una caldera de metal de paredes resistentes y una tapa de cierre hermético. En la parte interior de este recipiente, se encuentra un contenedor que se llena de agua, el cual al entrar en proceso de ebullición produce el vapor de agua necesario para la esterilización. Por su parte, la norma establece una temperatura de 121°C a una presión de 1 atm durante 20 minutos, para un resultado efectivo.
  3. Esterilización por métodos químicos: estos químicos, se dividen en óxido de etileno, plasma de peróxido de hidrógeno, pastillas de formol y soluciones químicas. Siendo el tipo de esterilización que se utiliza para instrumentos muy delicados, cuyo temple y filo es necesario proteger del calor. Los productos químicos mencionados anteriormente son bactericidas y desinfectantes. Estos en algunos casos destruyen la bacteria y en otros impiden el desarrollo de las mismas y por esto se denominan antisépticos. Por otro lado, a este tipo de esterilización también se le conoce como esterilización en frío, debido a que no se utiliza ninguna fuente de calor en el procedimiento.

Algunos se pueden preguntar, ¿cuál fue la razón por la cual se generó esta clasificación? y se definieron las técnicas, pasos y procedimientos que se han mencionado anteriormente. Esto se debe a la aparición de virus, patógenos o microorganismos dentro de un ambiente natural, los cuales causan inestabilidad, desorden, daño o malestar dentro de un ecosistema, en su medio físico o en un ser vivo.

Una de las vías por las cuales los niveles de contaminación se ven más expuestos dentro del ambiente odontológico, es a causa de la contaminación cruzada, definida como la transmisión o expansión de microorganismos patógenos desde una fuente de contaminación a otra no contaminada. Dentro de los espacios odontológicos se identifican la transmisión de la enfermedad desde el personal de salud al paciente, transmisión de la enfermedad del paciente a los miembros del equipo de salud o de un paciente a otro.

La organización mundial de la salud (OMS) y el centro para el control de infección de los Estados Unidos de América (CDC) consideran que las formas de transmisión de infecciones dependen de quién sea el reservorio y quién es el huésped, por esto los mecanismos de transmisión se clasifican en:

  • Contacto directo: este se puede generar con lesiones, fluidos y secreciones corporales, superficies o instrumentos contaminados, sin la debida protección.
  • Contacto indirecto: este se produce cuando el agente infeccioso viaja de la persona infectada a la puerta de entrada de la persona susceptible pasando por un vehículo de transmisión, usualmente un objeto intermedio, un ejemplo de esta situación, es cuando no se cambian los guantes entre paciente y paciente.

Es aquí, en donde se hace necesario definir la cadena de infección, la cual está constituida por los patógenos, la fuente de infección, el modo de transmisión, los mecanismos de entrada y el huésped susceptible. Una cadena en la cual se han establecido algunos de los patógenos y bacterias más comunes de transmisión dentro de las cuales se encuentran: estreptococos facultativos y anaerobios, estafilococos aureus, estafilococos pyogenes, estreptococos mutans, neisserias, lactobacilos, fusobacterium, actinomyces viscosus, naeslundii y mycobacterium tuberculoso.

Todo esto, además ha generado la necesidad de establecer una clasificación para las diferentes áreas que conforman la clínica o el consultorio.

  • En primer lugar, están las áreas críticas: siendo aquellas, que tienen más contacto con las secreciones que pueden causar enfermedades y aquella en las cuales se tiene una atención directa del paciente (quirófano y sala de servicio) o el baño.
  • En segundo lugar, están las áreas de riesgo intermedio: siendo espacios que tienen menos contacto con patógenos o a los cuales no acceden frecuentemente los pacientes, un ejemplo de ellos es el laboratorio, área de rayos X o área de procedimientos no invasivos.
  • Por último, están las áreas no críticas: estas se caracterizan por ser lugares no usados para la atención de los pacientes, estos pueden ser las zonas administrativas y de atención al usuario.

Por otro lado, dentro de la Guía de Práctica clínica en salud oral, Bioseguridad se clasifican los elementos usados dentro del consultorio de la siguiente manera:

  • Elementos críticos: es el instrumental quirúrgico que penetra los tejidos y/o las cavidades de los pacientes. Por esta razón, es necesario realizar una desinfección de alto nivel para este instrumental, debido a que es fundamental eliminar todos los microorganismos presentes, incluyendo formas esporuladas, virus resistentes y mycobacterium tuberculosis (la transmisión de este bacilo se produce frecuentemente a través de vías aéreas, por medio de microgotas que se producen y esparcen a través de la tos, estornudos o al hablar).
  • Elementos semicríticos: es el instrumental que entra en contacto con la piel y la mucosa intacta del paciente, pero sin realizar penetración, es por esto, que es necesario realizar una desinfección de nivel intermedio, la cual como se mencionó elimina las formas vegetativas de bacterias, hongos y algunos virus.
  • Elementos no críticos: en esta categoría, se encuentra el instrumental que entra en contacto con la piel intacta, el cual se manipula con las manos cubiertas con guantes. Es importante realizar una desinfección de bajo nivel.

Una de las marcas que cuenta con los productos necesarios para realizar estos procesos de desinfección es Eufar, con productos como Bonzyme y Glutfar Plus HLD (desinfectante de alto nivel) son los más adecuados para desinfectar elementos críticos y semicríticos. Mientras que Eucida Advanced para elementos no críticos.

Es en este punto donde nace la pregunta ¿Qué protocolos debo seguir para tener un consultorio bioseguro?

El primer paso para ofrecer un espacio bioseguro es mantener siempre el uso de los EPP o elementos de protección personal, los cuales incluyen:

  • Guantes desechables: son barreras que ofrecen protección contra las infecciones de transmisión sanguínea, salival o de otras secreciones corporales, a su vez, los guantes se subdividen en diferentes tipos, en donde están, guantes no estériles (en látex o vinilo) usados en exámenes clínicos y procedimientos no quirúrgicos. Guantes quirúrgicos estériles, indicados en la realización de procedimientos quirúrgicos y por último los sobre guantes, usados cuando el tratamiento es interrumpido por corto tiempo o se requiere la manipulación de otro elemento.
  • Batas: estas a su vez, se subdividen en reutilizable, desechable y quirúrgica estéril.
  • Gafas de seguridad y visores: también conocidos como protectores oculares son anteojos especiales o caretas con pantalla cuya función principal es prevenir traumas o infecciones.
  • Máscaras o mascarillas: se consideran la principal barrera para controlar la exposición de la mucosa oral u otro fluido corporal.
  • Gorros para el cabello: el gorro es una barrera efectiva para las gotas de saliva, aerosoles y sangre, que pueden ser lanzados de la boca del paciente al cabello del profesional y personal auxiliar.
  • Polainas: su función es cubrir totalmente los zapatos, su uso se destina para áreas quirúrgicas.

Sumado a lo anterior un paso que para muchos es ampliamente conocido, es la higienización de manos, un proceso que tiene cinco momentos los cuales son antes del contacto con el paciente, antes de realizar una actividad aséptica, después de la exposición con fluidos corporales o riesgo de contacto con los fluidos, después del contacto con el paciente y después del contacto con objetos ubicados en la zona del paciente. Por otro lado, se recomienda no usar accesorios como anillos, manillas y mantener las uñas cortas.

Un proceso que según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, EUA, la higienización de manos es una medida sencilla y fundamental para prevenir la transmisión de enfermedades.

Adicional a esto, no hay que olvidar que el realizar los protocolos de bioseguridad, limpieza y desinfección hacen de los consultorios odontológicos, un lugar seguro y confiable tanto para los pacientes como para cada uno de los presentes.

Por último, para reforzar los protocolos de bioseguridad se recomienda la inmunización mediante vacunas, manteniendo el esquema de vacunación al día y las dosis necesarias.

Recuerda que todos y cada uno de estos procesos y elementos, son necesarios para propiciar un ambiente bioseguro tanto para el equipo de trabajo, como para los pacientes.

Es por ello, que en Dental 83 contamos con los productos de limpieza, desinfección y esterilización de la más alta calidad dentro del mercado. Encuentra todos los productos necesarios para tus protocolos de bioseguridad en: www.dental83.com/tienda

Fuentes:

Estudio Dental Barcelona, “¿En qué consiste la bioseguridad en odontología?, 26 de enero de 2018.

Dental Global, “Bioseguridad en odontología”, 16 de mayo de 2020.

Amparo Aguirre Arenas, “normas de bioseguridad en odontología, julio de 2021

Eufar, “Bioseguridad en odontología” 2022

Eufar, “diferencie elementos críticos, semicríticos y no críticos”, 2022

Alcaldía de Bogotá, “Guía de práctica clínica de salud oral, Bioseguridad”, 2010

Carrascal Monsalve, “Guía de esterilización generalizada para consultorios odontológicos”, 2014.

Colegio profesional de Higienistas Dentales de Madrid, “Protocolo de desinfección y esterilización en las clínicas dentales”, 14 de noviembre de 2020.